En el estado brasileño de Minas Gerais, al norte de São Paulo, más de 200 investigadores (agrónomos, biotecnólogos y especialistas en automatización) trabajan contrarreloj para comercializar una fruta tropical con un potencial energético extraordinario que algún día podría impulsar aviones de pasajeros.
Se trata de la macaúba (Acrocomia aculeata), una palmera nativa de Sudamérica que está en el centro de un ambicioso proyecto de US$ 3.000 millones liderado por Acelen Renováveis, empresa de energía controlada por el fondo soberano de Abu Dhabi, Mubadala Capital.
El objetivo es plantar esta palmera en hasta 144.000 hectáreas de pastizales degradados, una superficie ligeramente superior a la ciudad de Los Ángeles, para producir combustible de aviación sostenible (SAF) a gran escala, según información de Bloomberg.
US$ 3.000 millones para transformar la industria de la aviación
El proyecto, presentado inicialmente en la COP28, contempla una inversión total de US$ 3.000 millones en los próximos diez años para el desarrollo agroindustrial completo, que abarca desde la plantación y extracción hasta el procesamiento de los productos derivados de la macaúba.
La primera fase del proyecto incluye la construcción de una biorrefinería en São Francisco do Conde, estado de Bahía, cuya puesta en marcha está prevista para 2029. Esta instalación tendrá una capacidad de producción de 1.000 millones de litros anuales de SAF y diésel renovable (HVO), lo que equivale a 20.000 barriles diarios de biocombustibles.
La biorrefinería, que operará con tecnología HEFA (Hydroprocessed Esters and Fatty Acids), contará con una inversión específica de US$ 1.500 millones para su construcción. De esta cifra, US$ 650 millones serán aportados por Mubadala Capital, mientras que los US$ 850 millones restantes provendrán de un consorcio de 12 instituciones financieras nacionales e internacionales liderado por HSBC y la International Finance Corporation (IFC) del Grupo Banco Mundial.
El consorcio incluye al BNDES, Bradesco, First Abu Dhabi Bank (FAB), Abu Dhabi Commercial Bank (ADCB), BID Invest, Asian Infrastructure Investment Bank (AIIB), FinDev Canada, KfW IPEX-Bank, BBVA y Bank of China. El financiamiento se estructuró bajo la modalidad de project finance, con un plazo de pago de 5,5 años.
«Brasil reúne condiciones únicas para liderar la transición energética global: combinando escala agrícola, excelencia industrial y una de las matrices energéticas más limpias del mundo», afirmó Leonardo Yamamoto, socio de Mubadala Capital.
Macaúba: un rendimiento hasta 10 veces superior a la soja
La macaúba es una palmera perenne nativa de Sudamérica, adaptada de forma natural a las regiones semiáridas y a suelos de baja calidad, lo que la convierte en un cultivo ideal para tierras degradadas sin competir con la producción de alimentos.
Su fruto, de tamaño similar a una ciruela pequeña, contiene una pulpa carnosa de la que se extrae el aceite. Según la compañía, la macaúba puede producir de 7 a 10 veces más aceite por hectárea que la soja.
«La llamamos la fruta del futuro», afirmó Victor Barra, director de Agronegocios de Acelen Renováveis, en un invernadero repleto de clones y plántulas de macaúba. «Es literalmente una central eléctrica, una planta de energía».
Brasil cuenta con aproximadamente 40 millones de hectáreas de pastizales degradados, lo que ofrece un enorme potencial para escalar este modelo. El proyecto también contempla que el 20% de la materia prima sea adquirida a pequeños agricultores y productores familiares, en el marco de un programa de apoyo a la agricultura familiar. La empresa invertirá alrededor de US$ 180 millones para integrar a estos productores en la cadena de valor.
Fotos: Acelen Renováveis
Desafíos técnicos y logísticos de una planta pionera
El cultivo de la macaúba no está exento de desafíos. Las palmeras tienen una sola cosecha al año, y sus troncos y hojas espinosos dificultan la recolección. La cosecha será más difícil de mecanizar que la de soja o caña de azúcar (las dos principales fuentes de biocombustibles en Brasil) y dependerá en mayor medida de la mano de obra humana.
Para superar estas barreras, Acelen Renováveis desarrolló equipos de separación de frutos y extracción de aceite en su centro de investigación Agripark, ubicado en Minas Gerais. La compañía planea replicar esta tecnología en sus plantaciones para transportar aceite en lugar de fruta y así reducir los costos logísticos.
El proyecto se distingue por su modelo verticalmente integrado, que abarca toda la cadena de valor: desde la investigación y el desarrollo agrícola hasta la extracción de aceite y el refinamiento.
La compañía ha establecido alianzas estratégicas con proveedores tecnológicos de primer nivel, como Honeywell UOP (que suministrará la tecnología de proceso ecofining), Alfa Laval y Construcap. En el frente comercial, ha firmado acuerdos con Trafigura, Moeve, Bunge y BGN. Además, ha contratado a AFRY para los servicios de ingeniería y gestión de construcción.
La producción inicial de la biorrefinería comenzará con aceite de soja y aceite de cocina usado (UCO) mientras las plantaciones de macaúba maduran. La empresa ya ha asegurado el suministro de 470.000 toneladas anuales de UCO a través de un acuerdo con Trafigura, volumen suficiente para producir alrededor de 459 millones de litros de SAF al año. En el ámbito de la investigación, Embrapa colabora con Acelen Renováveis en el proceso de domesticación de la macaúba.
Perspectivas de futuro: cinco biorrefinerías para 2030
El proyecto de Acelen Renováveis en Bahía es solo el primero de una serie de cinco biorrefinerías que la compañía planea implementar en Brasil, con una inversión total prevista de US$ 12.500 millones. Este ambicioso plan refleja la confianza de Mubadala Capital en el potencial de Brasil para convertirse en un centro global de producción de combustibles renovables para la aviación y el transporte pesado.
Además, el impacto social del proyecto es significativo: durante el pico de construcción de la biorrefinería, se estima la generación de 3.600 puestos de trabajo directos e indirectos, además de 220 empleos permanentes durante la operación de la planta.
A ello se suman los empleos generados en el ámbito agrícola, donde la empresa prevé cultivar 144.000 hectáreas de macaúba, de las cuales el 20% serán gestionadas en colaboración con agricultores familiares y pequeños productores.
El primer árbol plantado comenzará a dar frutos probablemente en 2030, momento en el que Acelen Renováveis planea comenzar a procesar el aceite de macaúba en su biorrefinería. Con este horizonte, la compañía no solo apuesta por una fuente de energía renovable, sino por la creación de una nueva plataforma industrial de bajo carbono que posicione a Brasil en la vanguardia de la transición energética global.
«Básicamente, hay que superar la economía de la soja y la caña de azúcar», afirmó Thiago Sinzato, analista senior de bioenergía en Rystad Energy. «Si logran hacerlo, es un proyecto increíble».
La agenda para la descarbonización
Latam Mobility impulsa el diálogo de los principales actores del sector a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.