Una nueva generación de etanol está siendo producida en Brasil a partir de residuos de alimentos y cultivos descartados, en un movimiento que busca diversificar las materias primas del biocombustible y reducir la dependencia de la tradicional caña de azúcar y del maíz.
La iniciativa, liderada por la multinacional brasileña de gestión ambiental Ambipar, transforma caramelos, chocolates, galletas, panes, pasteles, arroz, pastas y otros productos descartados por la red de comercialización en etanol de alta eficiencia.
La diversificación de las materias primas refleja una nueva etapa de la industria brasileña del etanol, marcada por el aprovechamiento de residuos agrícolas y alimentarios para producir combustible con menor huella ambiental y mayor eficiencia, de acuerdo con los especialistas.
Brasil es el mayor productor mundial de etanol elaborado a partir de caña de azúcar y el segundo mayor productor global del biocombustible, solo detrás de Estados Unidos. Cerca del 80% del etanol brasileño proviene de la caña, mientras que el 20% es producido a partir de maíz, un segmento que ha crecido con rapidez en los últimos años, especialmente en la región centro-oeste del país.
También te puede interesar | Chile evalúa reasignar terrenos reservados para hidrógeno verde a centros de datos ante la desaceleración global del sector
Ambiálcool: de la pandemia al combustible renovable
El proyecto fue desarrollado por Ambipar, con sede en la ciudad de Nova Odessa, en el estado de São Paulo (sur de Brasil). El director de Investigación, Desarrollo e Innovación de Ambipar, Gabriel Estevam Domingos, explicó que el proyecto nació durante la pandemia de COVID-19, cuando la elevada demanda de alcohol coincidió con el aumento del consumo de alimentos industrializados y, en consecuencia, de los residuos generados por ese sector.
“En la pandemia, observamos que las personas estaban comiendo muchos alimentos industrializados con un contenido de azúcar muy alto. Entonces empezamos a ver ese potencial”, afirmó Domingos en entrevista con UOL. En sus inicios, la empresa utilizaba los residuos para producir alcohol de limpieza, pero tras un proceso de homologación ante organismos de control y fiscalización, como la Anvisa y el Inmetro, la tecnología avanzó hacia la producción de etanol combustible.
“Comenzamos a mirar estas matrices ricas en azúcar y almidón, como caramelos, dulces, restos de panes, chocolates, refrescos y jugos, e iniciamos un proceso piloto”, afirmó el ejecutivo en entrevista con CNN Brasil.
El proyecto, denominado Ambiálcool, pasó por una fase intensa de pruebas, homologaciones y validación de calidad, marcada por una fuerte curva de aprendizaje. A mediados de 2025, la empresa avanzó a la etapa final de desarrollo e inició el uso del nuevo combustible, presentado como una alternativa al etanol producido a partir de la caña de azúcar y del maíz, que hoy son predominantes en la matriz energética brasileña.

Proceso productivo y rendimiento superior
El proceso consiste en mezclar los residuos hasta alcanzar la concentración adecuada de azúcar, realizar la fermentación mediante enzimas y bacterias y, finalmente, destilar el alcohol obtenido.
Las etapas iniciales se desarrollan en Nova Odessa, y la fermentación y destilación se realizan en plantas asociadas en la ciudad paulista de Bauru, donde se producen entre 200.000 y 250.000 litros de etanol por mes.
En la producción, los residuos pasan por retirada de embalaje, trituración y preparación de una mezcla rica en azúcar, que luego se envía a una usina asociada en el interior paulista para la fermentación y destilación.
Entran en este proceso bebidas azucaradas, jugos de frutas, caramelos, dulces, galletas, chocolates y productos devueltos por plataformas de comercio electrónico. Se utilizan artículos que salieron de fábrica con algún problema de calidad, sufrieron daños en el trayecto o caducaron, es decir, no aptos para el consumo humano.
Cada tonelada de residuos permite obtener aproximadamente 400 litros de etanol con una concentración del 95%. Según Domingos, la caña de azúcar produce alrededor de 80 litros por tonelada y el maíz cerca de 380, dependiendo de la planta. Como los residuos contienen una elevada concentración de azúcar, se obtienen aproximadamente 400 litros por tonelada, muy por encima del rendimiento de la caña de azúcar.
Otras fuentes indican que el rendimiento estimado oscila entre 200 y 350 litros de alcohol concentrado por tonelada, según la composición del material recibido.

Abastecimiento de flota propia y economía circular
La operación produce actualmente cerca de 4.000 litros de etanol por semana, volumen suficiente para abastecer aproximadamente 50 vehículos ligeros que circulan por el interior de São Paulo, Brasil. Según Ambipar, la sustitución del combustible comprado en estaciones de servicio representa un ahorro estimado de R$ 70.000 por mes. El etanol abastece un puesto propio de la empresa en Nova Odessa, y la compañía también inició pruebas con motocicletas.
El modelo se apoya en una cadena de economía circular, que incluye no solo residuos alimentarios, sino también el descarte adecuado de envases. “Es un proyecto verde de punta a punta”, afirmó Domingos, al explicar que los materiales se mantienen en circulación el mayor tiempo posible.
El ejecutivo destacó que el sistema aporta beneficios directos a los generadores de residuos, tanto en la reducción de costos de descarte como en la generación de créditos de carbono reportados en informes de sostenibilidad. “Antes, estos residuos tenían como destino el compostaje, vertederos sanitarios o incluso la incineración, que son soluciones caras y de alta complejidad logística”, afirmó.
El complejo operativo de Ambipar procesa mensualmente más de 500 toneladas de residuos orgánicos ricos en azúcar y almidón. Desde la implementación del proyecto, la compañía ya ha alcanzado la producción de al menos 500.000 litros de alcohol y etanol en sus diferentes versiones.
Reconocimiento internacional y expansión del mercado
La innovación del Ambiálcool no pasó desapercibida para el mercado internacional. Recientemente, el proyecto conquistó el prestigioso Green Product Award 2025, un reconocimiento que valida la viabilidad tecnológica y el impacto positivo de la solución para el medio ambiente.
Aunque todavía poco conocido por el consumidor final, el etanol producido a partir de residuos ya comienza a llegar a diferentes mercados, como combustibles, productos de limpieza y perfumería en Brasil.
Con el éxito alcanzado en su unidad en São Paulo, el horizonte apunta a una expansión de la tecnología, consolidando el modelo como una alternativa viable para mitigar el desperdicio alimentario y reducir la huella de carbono en el sector de la logística y la movilidad.
La producción de etanol a partir de residuos de alimentos y cultivos descartados representa un nuevo capítulo en esta historia, al demostrar que es posible ampliar las fuentes de producción del biocombustible más allá de la caña de azúcar y el maíz, reducir el desperdicio de alimentos, disminuir la presión sobre los cultivos tradicionales y generar valor a partir de lo que antes era considerado desecho.
Con el respaldo de la Empresa de Pesquisa Energética (EPE) de Brasil, que proyecta que la producción brasileña de etanol alcanzará aproximadamente 40 mil millones de litros en 2026, el país consolida su liderazgo global en biocombustibles y abre la puerta a una tercera ola de innovación en el sector, impulsada por la economía circular y la sostenibilidad.
La agenda para la descarbonización
Latam Mobility impulsa el diálogo de los principales actores del sector a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.
















