El desarrollo de tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono de origen biogénico (CO₂ biogénico) comienza a posicionarse como una de las áreas con mayor potencial de crecimiento dentro del ecosistema energético y cleantech europeo.
Impulsado por los objetivos climáticos de la Unión Europea y por el aumento de la demanda de soluciones de descarbonización para sectores difíciles de electrificar, este mercado emergente atrae cada vez más atención de inversores, empresas industriales y actores del ámbito tecnológico.
En este contexto, representantes del ecosistema energético y financiero analizaron recientemente en Madrid las oportunidades vinculadas al CO2 biogénico durante un encuentro organizado por la iniciativa europea de innovación energética InnoEnergy junto con la consultora PwC.
El evento abordó el papel que puede desempeñar la captura de carbono en fuentes biogénicas dentro del despliegue de tecnologías de descarbonización en Europa.
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Captura de carbono, pilar de la descarbonización industrial
El debate sobre el papel de la captura y almacenamiento de carbono se ha intensificado a medida que Europa avanza hacia su meta de neutralidad climática para mediados de siglo.
Escenarios científicos y estratégicos coinciden en que las tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCS) serán necesarias para gestionar las emisiones residuales de sectores donde la electrificación o la sustitución de combustibles fósiles resulta más compleja.
El Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) ha destacado en diversos escenarios climáticos la importancia de las tecnologías de eliminación de carbono para limitar el calentamiento global. En línea con ello, la Estrategia Europea de Gestión del Carbono Industrial presentada por la Comisión Europea plantea un despliegue significativo de estas soluciones durante las próximas décadas.
Según las proyecciones comunitarias, para 2050, Europa podría estar capturando hasta 450 millones de toneladas de CO2 al año. Una parte sustancial de ese volumen procedería de fuentes biogénicas o directamente de la atmósfera, lo que permitiría no solo reducir emisiones sino también generar emisiones negativas.

¿Qué es el CO2 biogénico?
A diferencia del dióxido de carbono procedente de combustibles fósiles, el CO2 biogénico se origina a partir de biomasa sostenible o de la fracción orgánica de los residuos. Dado que el carbono que contiene fue previamente capturado por plantas durante su crecimiento mediante la fotosíntesis, su liberación y posterior captura puede considerarse climáticamente neutra.
Cuando este CO2 biogénico se captura y se almacena de forma permanente bajo tierra, el resultado es una eliminación neta de carbono de la atmósfera. Este proceso, conocido como BECCS (bioenergy with carbon capture and storage), es una de las principales tecnologías de emisiones negativas consideradas en los escenarios climáticos globales.
Además del almacenamiento permanente, el CO2 biogénico puede utilizarse como materia prima industrial: entre sus aplicaciones más relevantes se encuentra la producción de combustibles sintéticos o e-fuels destinados a sectores difíciles de descarbonizar, como la aviación, el transporte marítimo o determinadas industrias pesadas.
Este potencial de doble impacto, reducción de emisiones y generación de nuevas cadenas de valor industrial, sitúa al CO2 biogénico como un vector estratégico dentro de la transición energética europea.
Mercado emergente para el sector «cleantech»
Desde el punto de vista tecnológico y económico, el análisis de expertos del ecosistema energético europeo señala que la captura de carbono en fuentes biogénicas podría representar una de las rutas más eficientes para escalar soluciones de captura de carbono durante la próxima década.
A diferencia de otras tecnologías emergentes como la captura directa de CO2 del aire (DAC, por sus siglas en inglés) esta realiza la captura en fuentes puntuales, como plantas de biomasa, instalaciones de tratamiento de residuos, biorefinerías o centrales energéticas, y presenta actualmente mayores niveles de madurez tecnológica.
La identificación clara de las fuentes de emisión, la mayor previsibilidad de costos y la posibilidad de integrar estas soluciones en instalaciones industriales existentes favorecen su viabilidad económica y financiera.
Por esta razón, se prevé que una gran parte de los proyectos de CCS financiables en Europa durante la próxima década provengan precisamente de este tipo de instalaciones.
Esta combinación de madurez tecnológica y escalabilidad ha comenzado a atraer la atención de inversores especializados en energía limpia, infraestructura climática y tecnologías industriales.
Combustibles sostenibles y construcción
El desarrollo del mercado del CO2 biogénico también está estrechamente vinculado a otros sectores emergentes de la transición energética, siendo uno de los más relevantes es el de los combustibles sostenibles para la aviación (eSAF), que requieren fuentes de carbono no fósil para su producción.
A medida que los marcos regulatorios europeos impulsan el uso de combustibles sostenibles en la aviación, la demanda de carbono capturado de origen biogénico podría aumentar significativamente, ya que este carbono se combina con hidrógeno renovable para producir combustibles sintéticos con menor huella climática.
Otro campo en expansión es el de los materiales de construcción. Tecnologías que incorporan CO2 capturado en productos como cemento, hormigón o aglutinantes alternativos están comenzando a desarrollarse como soluciones que permiten almacenar carbono de forma duradera dentro de infraestructuras y edificaciones.
Este enfoque transforma la captura de carbono de un costo industrial a una oportunidad de economía circular, al convertir un residuo en materia prima útil para nuevos procesos productivos.
Retos y necesidades
Pese a su potencial, el desarrollo de este mercado emergente continúa condicionado por varios desafíos regulatorios en Europa, como la fragmentación de procesos de autorización, la falta de claridad sobre responsabilidades a largo plazo en proyectos de almacenamiento y las diferencias regulatorias entre países en la definición de almacenamiento permanente.
Estas incertidumbres pueden afectar directamente la confianza de los inversores y la velocidad de despliegue de proyectos a gran escala. Por ello, distintos actores del sector energético y financiero subrayan la importancia de establecer marcos regulatorios coherentes y predecibles que permitan acelerar la implementación de tecnologías CCUS.
En este escenario, el CO2 biogénico comienza a configurarse como un nuevo espacio estratégico donde convergen políticas climáticas, innovación tecnológica y capital privado.
Su consolidación dependerá de la capacidad de los países para articular un entorno regulatorio estable, fomentar la cooperación entre industria y sector financiero y escalar proyectos industrialmente viables en el corto y medio plazo.
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