Shell publicó la tercera edición de su informe Energy Security Scenarios, un ejercicio prospectivo de largo plazo que explora cómo podría evolucionar el sistema energético mundial a lo largo del siglo XXI.
El reporte, elaborado por el equipo global de escenarios de la compañía, plantea tres trayectorias alternativas, Archipelagos, Surge y Horizon, que reflejan distintos equilibrios entre seguridad energética, crecimiento económico, innovación tecnológica y acción climática.
El documento se inscribe en una serie iniciada en 2023, y parte de una paradoja central del momento actual: pese a que la capacidad renovable global se ha multiplicado por diez en la última década, los combustibles fósiles siguen aportando alrededor del 80% de la energía mundial.
A partir de este punto de partida, Shell combina modelización energética, análisis económico y lectura geopolítica para ofrecer marcos de referencia que ayuden a interpretar decisiones públicas y privadas en un entorno de alta incertidumbre.
También te puede interesar | Investigadores optimizan la producción de hidrógeno verde a partir de aguas residuales mediante inteligencia artificial
Enfoque multidisciplinario
La edición 2026 fue liderada por el equipo de escenarios de Shell, con la participación de la Dra. Mallika Ishwaran, economista jefe del grupo.
Según explicó Ishwaran en The Energy Podcast, la elaboración de los escenarios integra conocimientos de mercados energéticos, economía macro y sectorial, políticas públicas, comportamiento social y geopolítica.
La economista subraya que el valor de los escenarios no reside en anticipar un único futuro, sino en mostrar cómo distintas combinaciones de decisiones políticas, tecnológicas y económicas pueden conducir a resultados radicalmente distintos en términos de seguridad energética, emisiones y bienestar económico.
Archipelagos: la seguridad desplaza a la transición
El escenario Archipelagos describe un mundo fragmentado, en el que los países priorizan la autosuficiencia y la seguridad nacional por encima de la eficiencia económica o climática.
Además, las guerras comerciales se intensifican, los minerales críticos se convierten en instrumentos geopolíticos y el comercio internacional pierde fluidez.En este contexto, el PIB mundial alcanza aproximadamente US$315 billones hacia 2060, pero la transición energética se ralentiza.
El carbón mantiene un rol relevante durante más tiempo del esperado y los combustibles fósiles siguen representando cerca de una cuarta parte del suministro energético global incluso en 2100, y aunque China acelera el despliegue solar para reducir su dependencia de importaciones, en muchas otras regiones la transición se estanca.
La inversión en tecnologías clave como la captura y almacenamiento de carbono se ve limitada por la falta de cooperación y financiamiento, y la temperatura media global aumenta alrededor de 2,5°C hacia finales de siglo, alejando al mundo de los objetivos del Acuerdo de París.
Surge: la tecnología como motor del cambio
En fuerte contraste, Surge plantea un escenario impulsado por la innovación tecnológica y el crecimiento acelerado de la economía digital.
Grandes empresas tecnológicas se transforman en actores energéticos de primer orden, empujadas por el rápido aumento del consumo eléctrico de los centros de datos, que alcanzan 5.000 TWh en 2050, cerca del 8% de la demanda mundial.
Estas compañías invierten masivamente en generación renovable, baterías e hidrógeno, replicando modelos de producción en escala similares a los de la industria electrónica.
El crecimiento económico se acelera y el PIB global se aproxima a US$400 billones en 2060, impulsado por ganancias de productividad asociadas a la inteligencia artificial.
En este mundo, los reactores nucleares modulares pequeños (SMR) alcanzan madurez comercial en la década de 2040, inicialmente para alimentar infraestructura digital y posteriormente para industrias y transporte marítimo.
A pesar del fuerte aumento de la demanda energética, el sistema global logra alcanzar emisiones netas cero hacia 2080, con un pico de calentamiento cercano a 2,1°C antes de descender ligeramente hacia finales de siglo.
Horizon: el costo real de limitar el calentamiento
El escenario Horizon expone con crudeza qué implicaría cumplir estrictamente con el objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París.
Para alcanzar emisiones netas cero en 2050, los gobiernos tendrían que cerrar infraestructuras aún operativas, imponer precios elevados al carbono y restringir tecnologías como los vehículos a combustión, incluso frente a una fuerte resistencia social.
La intervención pública sería profunda y directa, afectando decisiones cotidianas relacionadas con transporte, consumo y uso del territorio. Aun así, el escenario muestra que el mundo probablemente superaría temporalmente el umbral de 1,5°C, dado que el calentamiento actual ya ronda los 1,3°C y las emisiones globales aún no han alcanzado su punto máximo.
Horizon exige una expansión sin precedentes de la captura de carbono, pasando de 50 millones de toneladas anuales hoy a más de siete gigatoneladas en 2050, un aumento de 140 veces.
Europa aparece como un ejemplo de la dificultad del desafío: incluso con objetivos legales de neutralidad climática, la región dependería significativamente de créditos internacionales de carbono para cumplir sus metas.

El cuello de botella de los minerales críticos
Más allá de sus diferencias, los tres escenarios convergen en una limitación común: la disponibilidad de minerales críticos como cobre, litio, níquel y cobalto. En el escenario Horizon de Shell, la demanda anual de cobre se triplica hasta alcanzar 60 millones de toneladas en 2050.
El problema no es la escasez geológica, sino la concentración geopolítica de la capacidad de refinación y los largos plazos de desarrollo minero, que pueden superar los 15 años.
El informe subraya además el papel decisivo de India y África, regiones que podrían albergar hasta cinco mil millones de personas hacia 2100. Si su desarrollo energético replica trayectorias intensivas en carbón, los objetivos climáticos globales se volverían inalcanzables.

Escenarios, no predicciones
Shell enfatiza que los Energy Security Scenarios no son pronósticos, sino herramientas para explorar riesgos, oportunidades y dilemas estratégicos.
El informe concluye que solo los gobiernos pueden crear los marcos regulatorios y económicos necesarios para acercarse a los objetivos del Acuerdo de París, pero deja claro que las decisiones tomadas en la presente década definirán trayectorias energéticas profundamente distintas.
Con esta tercera edición, Shell refuerza el mensaje de que el futuro energético global no está predeterminado, y que el equilibrio entre seguridad, crecimiento y sostenibilidad dependerá de elecciones políticas, tecnológicas y sociales que ya están en curso.
2026 como año de consolidación
Más que anuncios ambiciosos, 2026 será un año para medir resultados. La movilidad eléctrica y de bajas emisiones dejará de evaluarse por el número de proyectos piloto y pasará a juzgarse por su capacidad de operar a escala, reducir emisiones reales y mejorar la calidad de vida urbana.
Para América Latina, el reto será capitalizar su experiencia en transporte público eléctrico, cerrar brechas de infraestructura y construir políticas estables que permitan que la transición no solo sea verde, sino también inclusiva y económicamente viable.
En este contexto de transformación regional, Latam Mobility invita a formar parte de la Gira de Encuentros 2026, una plataforma clave para conocer en profundidad la evolución del mercado, las tendencias tecnológicas, los modelos de negocio y las oportunidades de inversión que están definiendo el futuro de la movilidad sostenible en América Latina.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Monterrey y Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.












