La Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) proyecta que las energías renovables y la energía nuclear alcanzarán conjuntamente el 50% del mix eléctrico mundial para 2030, en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda global de electricidad.
Así lo señala su más reciente informe anual Electricity 2026, que anticipa una transformación estructural de los sistemas eléctricos impulsada por la electrificación industrial, la expansión de los vehículos eléctricos, el auge de los centros de datos y la inteligencia artificial, así como el aumento en el uso de sistemas de refrigeración.
Según el organismo con sede en París, el consumo mundial de electricidad crecerá más de 3,5% anual hasta 2030, un ritmo muy superior al del conjunto de la demanda energética global durante el mismo período.
Esta tendencia consolida lo que la IEA denomina la “Era de la Electricidad”, caracterizada por una creciente centralidad de la electricidad en la economía mundial y en las estrategias de descarbonización.
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Demanda eléctrica en fase de expansión sostenida
El informe señala que el aumento proyectado del consumo eléctrico mundial hacia 2030 equivaldrá a sumar más de dos veces el consumo actual de la Unión Europea. Las economías emergentes y en desarrollo continuarán siendo el principal motor de este crecimiento, aunque las economías avanzadas también volverán a registrar aumentos sostenidos tras más de una década de estancamiento.
De acuerdo con la IEA, los mercados avanzados representarán aproximadamente una quinta parte de la nueva demanda eléctrica global hacia el final de la década.
Entre los factores estructurales que explican esta expansión destacan la electrificación de procesos industriales, la adopción acelerada de vehículos eléctricos, el crecimiento de la infraestructura digital asociada a centros de datos e inteligencia artificial, y el incremento en la demanda de refrigeración en un contexto de temperaturas más extremas.
Keisuke Sadamori, director de Mercados Energéticos y Seguridad de la IEA, subrayó que, pese a la incertidumbre en los mercados energéticos, la única certeza es que la demanda mundial de electricidad está creciendo con mucha más fuerza que en la década anterior.
En este escenario, advirtió que será necesario aumentar en 50% la inversión anual en redes eléctricas hacia 2030 para poder atender el crecimiento previsto y garantizar la resiliencia del sistema.

Renovables y nuclear, nuevo protagonismo
En paralelo al aumento de la demanda, la composición del mix eléctrico mundial experimentará una transformación significativa.
La IEA prevé que las energías renovables, lideradas por la expansión récord de la energía solar fotovoltaica, superen al carbón en generación eléctrica tras alcanzar prácticamente la paridad en 2025.
La generación nuclear, por su parte, ya ha alcanzado niveles récord de producción, impulsada por la reactivación de plantas en algunos países y la entrada en operación de nuevos reactores en Asia.
En conjunto, renovables y nuclear pasarán de representar el 42% de la generación eléctrica global en la actualidad a aproximadamente el 50% en 2030. Este avance se produce en un contexto en el que la generación a carbón retrocederá hasta niveles similares a los de 2021 hacia finales de la década.
No obstante, el gas natural también ampliará su participación en determinados mercados, especialmente en Estados Unidos y en países de Medio Oriente, donde sustituirá progresivamente a la generación eléctrica basada en derivados del petróleo.
La IEA señala que, pese al fuerte aumento de la demanda eléctrica, las emisiones globales del sector eléctrico se mantendrán en términos generales estables hasta 2030, gracias al creciente peso de las tecnologías de bajas emisiones.
Cuellos de botella amenazan la transición
El informe identifica a la infraestructura de redes como el principal cuello de botella para la transición energética.
Más de 2.500 gigavatios (GW) de proyectos, incluyendo generación renovable, almacenamiento en baterías y grandes consumidores como centros de datos, se encuentran actualmente en listas de espera para conexión a la red en distintas regiones del mundo.
La IEA estima que la implementación de tecnologías para optimizar el uso de las redes existentes y la reforma de marcos regulatorios para permitir conexiones más flexibles podrían desbloquear hasta 1.600 GW de capacidad en el corto plazo.
La necesidad de mayor flexibilidad del sistema se vuelve estratégica a medida que aumenta la penetración de fuentes renovables variables, como la solar y la eólica.
Las instalaciones de baterías a gran escala están creciendo con rapidez en mercados como California, Alemania, Texas, Australia Meridional y el Reino Unido, proporcionando capacidad de balanceo a corto plazo.
Sin embargo, la agencia advierte que la flexibilidad no puede depender únicamente del almacenamiento, sino que deberá complementarse con una gestión más inteligente de la demanda y con diseños de mercado más dinámicos.

Asequibilidad y seguridad
La asequibilidad de la electricidad se ha convertido en una preocupación política y económica central. En numerosos países, los precios eléctricos residenciales han aumentado más rápido que los ingresos desde 2019, generando presión sobre los hogares y sobre la competitividad industrial.
En respuesta, los gobiernos están evaluando reformas de mercado que permitan equilibrar incentivos a la inversión, control de costos y confiabilidad del suministro.
Al mismo tiempo, la seguridad y la resiliencia de los sistemas eléctricos adquieren mayor relevancia frente al envejecimiento de infraestructuras, el aumento de fenómenos climáticos extremos, los riesgos cibernéticos y las tensiones geopolíticas.
La modernización de redes y la adaptación regulatoria se perfilan así como factores tan determinantes para la transición energética como el despliegue de parques solares y eólicos.
El panorama descrito por la IEA confirma que la próxima fase de la transición energética estará marcada no solo por la expansión de tecnologías limpias, sino también por la transformación profunda de la infraestructura eléctrica y de los marcos regulatorios.
En la denominada “Era de la Electricidad”, el equilibrio entre crecimiento de la demanda, descarbonización, seguridad energética y asequibilidad será el eje central de la agenda energética global hacia 2030.

2026: avanzar hacia la movilidad limpia
Más que anuncios ambiciosos, 2026 será un año para medir resultados. La movilidad eléctrica y de bajas emisiones dejará de evaluarse por el número de proyectos piloto y pasará a juzgarse por su capacidad de operar a escala, reducir emisiones reales y mejorar la calidad de vida urbana.
Para América Latina, el reto será capitalizar su experiencia en transporte público eléctrico, cerrar brechas de infraestructura y construir políticas estables que permitan que la transición no solo sea verde, sino también inclusiva y económicamente viable.
En este contexto de transformación regional, Latam Mobility invita a formar parte de la Gira de Encuentros 2026, una plataforma clave para conocer en profundidad la evolución del mercado, las tendencias tecnológicas, los modelos de negocio y las oportunidades de inversión que están definiendo el futuro de la movilidad sostenible en América Latina.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Monterrey y Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.














