En un contexto donde cerca del 70% de la electricidad en México se genera con gas natural, mayoritariamente importado, la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Transformación Energética (H2México) conmemora su quinto aniversario con un giro estratégico: dejar atrás el concepto de «transición» para abrazar una visión de transformación energética estructural y permanente.
Lo que comenzó en 2021 como una iniciativa para impulsar el hidrógeno como vector de descarbonización, hoy se ha convertido en un organismo articulador que vincula a industria, gobierno y academia con el objetivo de reposicionar a México en la nueva geografía energética global.
La evolución responde a una convicción: el desafío actual no es temporal, sino que exige rediseñar el sistema energético para garantizar competitividad, seguridad y sostenibilidad en el largo plazo.
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De la transición a la transformación
Israel Hurtado, presidente de H2México, explica que el concepto de transición implica por definición un proceso acotado en el tiempo. «Si seguimos hablando de transición energética, este proceso será interminable y nunca podremos arribar a nuestro destino final, que debería ser más bien la transformación energética», señaló.
Esta transformación, añade, responde a una urgencia concreta: la dependencia mexicana del gas natural importado expone al país a la volatilidad de precios internacionales y compromete su soberanía energética. «No se trata solo de un tema ambiental, sino económico y estratégico«, enfatizó Hurtado en el comunicado.
La Asociación ha encontrado ejemplos inspiradores en otras latitudes. De acuerdo con datos de Electricity Maps recabados por el sector, Noruega alcanzó en 2025 un 97% de consumo renovable y hasta 99% si se incluye nuclear, mientras que Suecia ha logrado integrar energías limpias y nucleares hasta cubrir prácticamente la totalidad de su demanda, dejando los combustibles fósiles como parte de la historia.
Power-to-X: el habilitador de la nueva economía
En el centro de esta visión se encuentra el concepto Power-to-X (PtX), que H2México impulsa como pilar de la transformación. Se trata de convertir electricidad renovable en «X», es decir, en otros portadores o vectores energéticos como hidrógeno, amoniaco, metanol o combustibles sintéticos, capaces de descarbonizar sectores donde la electrificación directa no es viable .
Estas tecnologías abarcan desde almacenamiento de energía a gran escala (storage) y redes eléctricas inteligentes (smart grids), hasta combustibles sostenibles para aviación (SAF) y transporte marítimo, así como biogás y e-fuels.
«El objetivo es transformar excedentes de energía renovable en moléculas energéticas que puedan almacenarse, transportarse y utilizarse en procesos industriales, logísticos y de generación eléctrica, fortaleciendo así la resiliencia del sistema energético nacional», explicó Hurtado.

Proyectos en marcha
México ya cuenta con iniciativas concretas que reflejan esta nueva etapa. Entre ellas destaca la producción de hidrógeno turquesa mediante pirólisis de gas natural, una alternativa limpia que permite aprovechar la infraestructura existente mientras se avanza hacia tecnologías de menor huella de carbono .
Asimismo, se exploran innovaciones como la plasmólisis para producir hidrógeno a partir de gas natural o biogás, con potenciales ventajas en costos y eficiencia respecto a la electrólisis tradicional.
De especial relevancia resulta el interés mostrado por las empresas productivas del Estado. Petróleos Mexicanos (Pemex) analiza ya la producción de hidrógeno geológico o «blanco» en algunos de sus yacimientos, mientras que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) evalúa la mezcla de hidrógeno verde con gas natural (blending) para generación eléctrica .
«Estas iniciativas ilustran cómo la transformación energética no sustituye de inmediato la infraestructura actual, sino que la integra progresivamente en un nuevo modelo tecnológico», destacó el presidente de H2México.
Inversión y desarrollo industrial
El ecosistema del hidrógeno en México muestra ya cifras de escala industrial. Actualmente se tienen identificados 30 proyectos en 15 estados del país, con una inversión estimada de 22.363 millones de dólares. De estos, dos se encuentran ya en operación .
Las proyecciones de impacto son igualmente significativas. Se estima que estas iniciativas podrían generar hasta 3 millones de empleos y evitar la emisión de 53 millones de toneladas de CO2 entre 2030 y 2050, contribuyendo de manera sustancial a los objetivos climáticos del país.
«México necesita avanzar con mayor rapidez para no rezagarse tecnológicamente y aprovechar sus ventajas energéticas. La transformación energética es una visión permanente que permitirá fortalecer nuestra seguridad energética, impulsar la industria y reducir emisiones»
Israel Hurtado, presidente de H2México
2026: avanzar hacia la movilidad limpia
Más que anuncios ambiciosos, 2026 será un año para medir resultados. La movilidad eléctrica y de bajas emisiones dejará de evaluarse por el número de proyectos piloto y pasará a juzgarse por su capacidad de operar a escala, reducir emisiones reales y mejorar la calidad de vida urbana.
Para América Latina, el reto será capitalizar su experiencia en transporte público eléctrico, cerrar brechas de infraestructura y construir políticas estables que permitan que la transición no solo sea verde, sino también inclusiva y económicamente viable.
En este contexto de transformación regional, Latam Mobility invita a formar parte de la Gira de Encuentros 2026, una plataforma clave para conocer en profundidad la evolución del mercado, las tendencias tecnológicas, los modelos de negocio y las oportunidades de inversión que están definiendo el futuro de la movilidad sostenible en América Latina.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Monterrey y Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.














