Paraguay se consolida como un actor estratégico en la transición energética global con el avance del Proyecto Villeta, la primera iniciativa de producción y exportación de fertilizantes a base de hidrógeno verde en el país.
La empresa británica ATOME PLC, a través de su filial local Atome Paraguay SAE, cerró la estructura de financiamiento del megaproyecto industrial que aprovechará la matriz eléctrica completamente renovable de Paraguay para producir fertilizantes bajos en carbono a escala comercial, marcando un hito en la descarbonización del sector agrícola en América del Sur.
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El mayor desembolso de crédito para un proyecto de este tipo
El megaproyecto, ubicado en la ciudad de Villeta, a unos 30 kilómetros de Asunción, representa una de las mayores inversiones privadas en la historia del país.
La inversión directa total asciende a 650 millones de dólares y ha alcanzado el cierre financiero gracias a un paquete de deuda de 420 millones de dólares, coordinado globalmente por BID Invest.
BID Invest no solo actuó como coordinador financiero global, sino que también se posicionó como el mayor prestamista individual, con una contribución propia de aproximadamente 156 millones de dólares.
Dicho monto se desglosa en un préstamo senior de 95 millones de dólares, una facilidad de carta de crédito standby por 31 millones de dólares y un préstamo concesional de 30 millones de dólares proveniente del Fondo Acelerador Canadiense para Emisiones Netas Cero y Resiliencia Climática.
Itapú como motor y nueva tecnología de punta
La ventaja competitiva clave del Proyecto Villeta reside en su ubicación estratégica en Paraguay, un país que cuenta con una de las matrices eléctricas más limpias y renovables del mundo, con un 100% de su generación proveniente de fuentes hidroeléctricas.
La planta operará gracias a un suministro energético estable de 145 MW provenientes de la red paraguaya, alimentada mayoritariamente por la represa hidroeléctrica de Itaipú, una de las centrales hidroeléctricas más grandes del planeta ubicada sobre el río Paraná.
Este flujo energético constante y libre de emisiones permitirá alimentar los sistemas de electrólisis para la producción de hidrógeno verde, un vector energético que no genera gases de efecto invernadero durante su producción y que será utilizado como materia prima fundamental para la fabricación del fertilizante.
Además, en un paso fundamental para materializar el proyecto, ATOME confirmó recientemente a la compañía Sungrow Hydrogen como proveedora de la tecnología de electrólisis.
La empresa china suministrará 110 MW de sistemas alcalinos presurizados de su tecnología, que operarán con energía hidroeléctrica renovable de base proveniente de la represa de Itaipú mediante la red eléctrica paraguaya, para producir el hidrógeno verde necesario para la producción del fertilizante.

Producción, exportación y sustitución de fertilizantes grises
La planta de Villeta tiene una capacidad de producción proyectada de 260.000 toneladas anuales de nitrato de calcio y amonio (CAN) un fertilizante bajo en carbono.
Se estima que aproximadamente el 90% de esta producción será destinada a la exportación regional, con el objetivo de fortalecer las cadenas de valor agrícolas de Paraguay, Argentina y Brasil, reduciendo la dependencia de los fertilizantes grises convencionales producidos a partir de combustibles fósiles.
El proyecto ya cuenta con un acuerdo de suministro de 10 años con la firma noruega Yara, una de las mayores compañías de fertilizantes del mundo, para la compra del 100% de la producción de la planta.
La compañía Casale fue seleccionada como socio EPC (Ingeniería, Procura y Construcción) y firmó un contrato por 465 millones de dólares para el desarrollo integral de las instalaciones, que incluirán unidades de amoníaco y de ácido nítrico diseñadas por la propia Casale.
Más allá del impacto ambiental, el Proyecto Villeta representa un motor de desarrollo económico para Paraguay: se estima la creación de más de 1.200 empleos directos, tanto calificados como de largo plazo, además del desarrollo de capacidades técnicas locales y la transferencia de conocimiento especializado en tecnologías limpias.
La iniciativa diversificará la matriz productiva del país, tradicionalmente enfocada en la generación y exportación de energía eléctrica, posicionándolo como un pionero regional en el desarrollo del hidrógeno verde y en la fabricación de productos industriales de alto valor agregado con bajas emisiones de carbono.
Un consorcio de clase mundial respalda el proyecto
El ambicioso plan ha atraído a un consorcio de instituciones financieras multilaterales y bancos de desarrollo de primer nivel. El paquete de financiamiento incluye la participación de la Corporación Financiera Internacional (IFC) miembro del Grupo Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco de Desarrollo Empresarial de los Países Bajos (FMO) y el Fondo Verde para el Clima (GCF), con la asesoría estratégica de Natixis Corporate & Investment Banking.
DNV, la firma global de aseguramiento y gestión de riesgos, actuó como asesor técnico de los prestamistas, proporcionando una evaluación independiente basada en evidencia que abarcó toda la cadena de valor del proyecto: desde el abastecimiento de electricidad renovable, pasando por la producción de hidrógeno y la conversión de amoníaco, hasta la síntesis final del fertilizante.
«Este es un proyecto significativo, pionero a nivel mundial, con claros beneficios ambientales. Villeta permitirá producir fertilizantes a escala industrial sin depender de combustibles fósiles, gracias a un suministro de energía renovable estable y a largo plazo, lo que creemos que supondrá un cambio radical para el sector de los fertilizantes, especialmente en la cada vez más importante región de Sudamérica», afirmó Peter Levine, presidente de ATOME.
La planta de fertilizantes verdes de 145 MW en Villeta tiene previsto iniciar sus operaciones en el segundo semestre de 2028, conforme a los plazos establecidos por los desarrolladores, y ya cuenta con estudios de diseño técnico FEED completados, contrato EPC firmado y un acuerdo de compra de la totalidad de su producción, lo que garantiza su viabilidad comercial antes del inicio de la construcción.
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