En el marco del Plan Energético Nacional 2026-2040, Panamá decidió dar un salto cualitativo en su transición energética con el objetivo de consolidarse como el hub energético de la región, por lo que las autoridades panameñas confirmaron que en el mes de mayo de este año se lanzará la licitación internacional más ambiciosa de la última década en el país centroamericano.
Este proceso, enmarcado en la denominada Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde 2.0, busca captar una inversión de 500 millones de dólares para la instalación de plantas de generación solar y eólica integradas con tecnología de hidrógeno verde.
La iniciativa representa un hito en la política energética panameña, que apuesta por descarbonizar su matriz eléctrica y aprovechar sus ventajas geográficas únicas.
Panamá, con acceso privilegiado a los océanos Atlántico y Pacífico a través del Canal de Panamá, posee una posición estratégica inigualable para convertirse en un centro de producción, almacenamiento y distribución de hidrógeno verde para toda la región.
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400 MW de energía limpia adicional
La licitación, identificada como LPI 01-25 en el portal de Panamá Compra, corresponde a la Contratación de Largo Plazo para Centrales Nuevas y ya ha entrado en una fase decisiva.
Tras la recepción de documentos a principios de este mes, la Comisión Evaluadora de la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA) analiza actualmente las propuestas presentadas por siete consorcios internacionales de alto nivel.
Los beneficios proyectados para el país son sustanciales: se espera la incorporación de 400 MW de energía limpia adicional al sistema eléctrico nacional, lo que representa un avance significativo en la diversificación de la matriz energética panameña.
Además, el proyecto contempla la creación de aproximadamente 2.500 puestos de trabajo directos e indirectos, generando un impacto positivo en el empleo local y en el desarrollo de capacidades técnicas en el sector de las energías renovables.
En cuanto a la soberanía energética, las proyecciones indican que esta iniciativa permitirá una reducción de la dependencia de combustibles fósiles importados en un 15% para el año 2030, fortaleciendo la seguridad energética del país y reduciendo su exposición a la volatilidad de los precios internacionales de los hidrocarburos.
Almacenamiento BESS: el requisito clave
Una de las grandes innovaciones de las subastas de 2026 en Panamá es la inclusión obligatoria de Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (BESS).
Esta tecnología resulta fundamental para garantizar la estabilidad de la red nacional, permitiendo que la energía generada por fuentes variables, como la solar y la eólica, pueda ser utilizada durante las horas pico de demanda.
Fuentes técnicas de la Secretaría Nacional de Energía (SNE) señalaron que la incorporación de sistemas BESS no es solo una mejora técnica, es el puente necesario para que Panamá pueda producir hidrógeno verde de manera competitiva y estable.
Este requisito posiciona a Panamá a la vanguardia en Centroamérica en la integración de tecnologías de almacenamiento energético, sentando las bases para una producción continua y eficiente de hidrógeno verde a gran escala.

Alemania, España y Corea del Sur a la cabeza
El atractivo de esta licitación ha trascendido las fronteras panameñas. Fuentes diplomáticas confirman que grupos empresariales de Alemania, España y Corea del Sur han manifestado un interés formal en participar en la precalificación programada para mayo.
Esta participación internacional refleja la confianza en la estabilidad del sector eléctrico panameño y en el potencial del país como plataforma logística y energética para la producción de combustibles limpios.
De forma paralela, el mercado energético panameño mostró una liquidez récord el pasado 19 de marzo de 2026, cuando se recibieron 71 ofertas para la licitación de Centrales Existentes.
Dicho volumen de participación subraya la confianza de los inversionistas en la estabilidad del sector eléctrico panameño y sienta las bases para la agresiva expansión hacia fuentes no convencionales prevista para el segundo trimestre del año.
El papel del Canal de Panamá
Esta movida estratégica se alinea directamente con los objetivos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que busca reducir drásticamente su huella de carbono.
Al ofrecer hidrógeno verde y otros combustibles limpios en sus terminales, el istmo asegura su competitividad frente a navieras globales que, bajo criterios ESG (Ambiental, Social y de Gobernanza), priorizan rutas comerciales con baja intensidad de emisiones.
La transformación de la infraestructura logística del Canal y sus puertos en centros de suministro de combustible cero emisiones para la marina mercante global es uno de los ejes centrales de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde 2.0.
Panamá aspira a que, para 2030, el 5% de la oferta de repostaje marítimo en el país provenga de hidrógeno verde o sus derivados, cifra que aumentaría al 30% en 2040 y al 40% en 2050.
Marco regulatorio y apoyo de la Unión Europea
Para respaldar esta ambiciosa transición, Panamá trabajó en estrecha colaboración con la Unión Europea en el desarrollo de un nuevo marco regulatorio para el mercado del hidrógeno verde.
A través del programa Euroclima y con el asesoramiento del Centro Nacional de Experimentación de Tecnologías de Hidrógeno y Pilas de Combustible de España (CNH2), se ha elaborado una reforma del Decreto de Gabinete Nº 36 de 2003, que establece la Política Nacional de Hidrocarburos, para regular este innovador vector energético.
El secretario nacional de Energía de Panamá, Juan Manuel Urriola, señaló que este marco normativo refuerza el rol de Panamá como facilitador y centro de distribución para el hidrógeno verde, aprovechando la conectividad, infraestructura y ubicación estratégica del país.
Por su parte, la embajadora de la Unión Europea en Panamá, Izabela Matusz, se mostró enormemente satisfecha con los resultados de un trabajo que contribuirá decisivamente al cambio de matriz energética de Panamá, algo fundamental para un país tan expuesto a los efectos del cambio climático.
Plan de licitaciones y expansión del sector eléctrico
La subasta de hidrógeno verde se inscribe en un plan más amplio de licitaciones eléctricas que el gobierno panameño ha diseñado para el período 2026-2028.
El esquema contempla cuatro procesos: dos en 2026, uno en 2027 y otro en 2028, con el objetivo central de asegurar la confiabilidad operativa del sistema y reducir la volatilidad de precios que impacta a los usuarios regulados.
El secretario de Energía, Rodrigo Rodríguez, fue enfático al señalar que el país debe avanzar hacia contratos firmes y planificados: «No podemos seguir apostando al mercado spot. Es volátil. La única forma de garantizar estabilidad en las tarifas es con contratos de largo plazo».
En este sentido, las licitaciones incluyen contratos de hasta 20 años para nueva generación eólica e hidroeléctrica, y de 10 años para plantas existentes, además de un bloque de 12 años para la reconversión de unidades térmicas.
Se espera que el pliego de cargos definitivo de la subasta de hidrógeno sea publicado en Panamá Compra en las próximas semanas, una vez se integren los últimos incentivos fiscales de la nueva regulación.
Con esta iniciativa, Panamá no solo busca atraer inversiones por 500 millones de dólares, sino también posicionarse como un referente en la transición energética global, aprovechando su ubicación estratégica y su infraestructura logística de clase mundial.
La agenda para descarbonizar el transporte
Latam Mobility impulsa el diálogo de los principales actores del sector a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.
















