La startup Akros Energy GmbH, filial del grupo tecnológico H2APEX, inició oficialmente la operación de una planta piloto a escala industrial en Laage, cerca de Rostock (Alemania), que convierte hidrógeno gaseoso en una solución de sal líquida basada en bicarbonato de potasio, el mismo compuesto empleado como polvo de hornear.
Con una eficiencia de ida y vuelta del 77%, la tecnología permite almacenar y transportar el hidrógeno a presión ambiente, sin riesgo de incendio o toxicidad, y con un costo de almacenamiento de 3,90 dólares por kilogramo, según datos proporcionados por la empresa.
La instalación, que forma parte del proyecto FormaPort respaldado por el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental de Alemania y cofinanciado por la Unión Europea, marca la transición de Akros Energy desde la fase de investigación hacia la entrada en el mercado.
El pasado 5 de mayo tuvo lugar la ceremonia de inauguración de la planta piloto en las instalaciones de H2APEX en Laage, un municipio situado a unos 25 kilómetros al sur de Rostock, Alemania.
El acto contó con la presencia de representantes de los socios industriales Evonik (especialidad química) y Siemens, así como de los colaboradores académicos del proyecto FormaPort, entre ellos el Instituto Leibniz de Catálisis (LIKAT), TAB Technologie und Anlagenbau y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Wismar.
La planta piloto es el primer escalón industrial de una tecnología concebida originalmente en el laboratorio del LIKAT y desarrollada conjuntamente por Akros Energy. El objetivo es superar una de las barreras más persistentes de la economía del hidrógeno: el transporte y almacenamiento a gran escala de hidrógeno de origen renovable.
En este momento, Alemania espera que las importaciones cubran aproximadamente el 70% de su demanda de hidrógeno verde en 2030, lo que hace urgente disponer de vectores logísticos sencillos, seguros y económicos.
Johannes Emigholz, director ejecutivo de Akros Energy, dijo:“La sal como portador de hidrógeno ofrece una vía segura, de bajo costo y ligera en infraestructura para llevar hidrógeno desde las regiones donde se puede producir en abundancia hasta los mercados industriales que lo necesitan”.
Imágenes: Akros Energy
Así se ‘carga’ y ‘descarga’ el hidrógeno en sal
El núcleo de la planta en Alemania es un sistema de conversión de 12 metros de largo (contenedor de 40 pies), en cuyo interior se encuentran los reactores de acero con el catalizador patentado por Akros Energy. El proceso químico es el siguiente:
Paso de carga (hidrogenación): se hace reaccionar una disolución acuosa de bicarbonato de potasio (KHCO₃) el mismo compuesto que se emplea en la industria como polvo de hornear, con hidrógeno gaseoso en presencia del catalizador. El resultado es formiato de potasio (KCOOH), una sal en la que el hidrógeno queda químicamente fijado de forma estable, no tóxica, no inflamable y que se puede almacenar indefinidamente a presión atmosférica.
Paso de descarga (deshidrogenación): en el punto de destino, el formiato de potasio se introduce en un reactor catalítico que trabaja a 60 °C. La reacción se invierte y se libera hidrógeno puro, mientras que el bicarbonato de potasio queda disponible para un nuevo ciclo de carga.
Esta sencillez elimina la necesidad de criogenia (como en el hidrógeno líquido), de almacenamiento a altas presiones (como en el hidrógeno comprimido) o de gestionar la toxicidad y la fisura por corrosión del amoníaco.
Eficiencia, costos y ventajas
Según la documentación técnica de Akros Energy, la eficiencia de ida y vuelta (es decir, la energía que se recupera respecto a la que se invierte en cargar y descargar el hidrógeno) alcanza el 77%, un valor superior al del hidrógeno líquido y muy por encima del amoníaco, que requiere procesos de craqueo adicionales.
En términos energéticos, el proceso consume 8,4 kWh por cada kilogramo de hidrógeno almacenado, frente a los 12,6 kWh del hidrógeno líquido y los 16,9 kWh del amoníaco.
Aunque el contenido gravimétrico de hidrógeno del formiato de potasio es del 2,4% (menor que en otros vectores), la compañía señala que el balance final resulta competitivo gracias a la ausencia de costosas infraestructuras de presión o refrigeración.
En concreto, Akros Energy estima un costo nivelado de almacenamiento (LCOS) de 3,90 USD por kilogramo de hidrógeno y unos costos de transporte marítimo de 0,60 USD por kilogramo.
Ventajas adicionales respecto a otras alternativas:
Seguridad intrínseca: a diferencia del amoníaco (tóxico y corrosivo), ambas sales son inocuas para las personas, la vida marina y los ecosistemas. En caso de un accidente durante el transporte marítimo, la sal simplemente se disuelve en el agua sin causar daño ambiental.
Infraestructura convencional: al no requerir ni presión ni temperaturas extremas, la sal cargada de hidrógeno puede moverse con los mismos graneleros, vagones de ferrocarril y camiones que hoy transportan cereales, fertilizantes o minerales.
Estabilidad: el formiato de potasio cargado es estable químicamente de forma indefinida, lo que permite un almacenamiento de larga duración sin pérdidas significativas.
Pureza de salida: el hidrógeno liberado tiene un grado de pureza compatible con los estándares de pilas de combustible y aplicaciones industriales.
Un paso adelante para la logística internacional del hidrógeno
La planta de Laage ha sido posible gracias a la colaboración de Evonik (que ha aportado su experiencia en química de especialidades para escalar el proceso de fabricación del catalizador) y Siemens (encargada de la automatización, el control del proceso y la integración de los sistemas eléctricos). Ambos socios llevan varios años acompañando a Akros Energy desde la fase de laboratorio hasta la actual planta piloto.
La tecnología ha alcanzado el Nivel de Madurez Tecnológica 6 (TRL 6), lo que significa que ha sido validada en un entorno operativo relevante. El siguiente objetivo es alcanzar el TRL 7 mediante la construcción de una primera planta de referencia (FOAK, por First-Of-A-Kind) en 2027, que operaría en condiciones reales de producción y suministro a clientes industriales.
La planta piloto de Akros Energy en Alemania no solo valida la tecnología en un entorno operativo real, sino que también permite empezar a generar datos de costos y rendimiento que servirán para diseñar futuros contratos de suministro con importadores y distribuidores.
Akros Energy cuenta con 7 familias de patentes (dos de ellas compartidas con el LIKAT), que protegen el catalizador, el proceso de hidrogenación reversible y la configuración modular del sistema de contenedores.
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