La empresa Cellula Robotics, con sede en Burnaby, Canadá, presentó el Solus-XR, un vehículo submarino autónomo de tamaño extra grande (XLUUV) diseñado para misiones de vigilancia prolongada, inspección de infraestructuras críticas y detección de movimientos submarinos.
El artefacto, desarrollado con el respaldo del Departamento de Defensa Nacional de Canadá, pertenece a una categoría diferente a la de los pequeños vehículos autónomos convencionales: grande, de larga autonomía y capaz de operar en solitario durante semanas sin necesidad de apoyo en superficie.
Las dimensiones del Solus-XR lo sitúan en el extremo superior del espectro de los vehículos submarinos no tripulados: aproximadamente 11 metros de longitud, 1,7 metros de ancho y un peso cercano a las 8 toneladas en el aire.
Ese tamaño, comparable al de un camión articulado pesado, no es un lujo: le permite transportar los equipos especializados necesarios para múltiples tipos de misiones, desde sensores de vigilancia hasta sistemas de inspección de infraestructuras.
También te puede interesar | BYD irrumpe en el hidrógeno y sacude la industria de las celdas de combustible
La clave de una autonomía sin precedentes
El aspecto técnico más diferenciador del Solus-XR es su sistema de propulsión energética. A diferencia de la mayoría de los vehículos submarinos autónomos, que dependen de baterías de litio con autonomías limitadas, incorpora una pila de combustible de hidrógeno de alta densidad que le confiere un alcance operativo de al menos 5.000 kilómetros.
Dicha capacidad lo convierte en un sistema de misiones de puerto a puerto, eliminando la necesidad de buques de apoyo auxiliares para su lanzamiento o recuperación.
La tecnología de hidrógeno no solo amplía drásticamente la autonomía, sino que también anula por completo las emisiones contaminantes y garantiza un desplazamiento silencioso, una ventaja crucial para misiones de vigilancia discreta.
El vehículo puede anclarse temporalmente al fondo marino mediante una herramienta de succión, lo que le permite ahorrar energía en momentos de inactividad y permanecer en posición de espera durante largos periodos.

Por su parte, la pila de combustible que alimenta al Solus-XR proviene de Infinity Fuel Cell and Hydrogen, una empresa con sede en Connecticut que ha desarrollado su tecnología con financiación inicial de la NASA y apoyo posterior de la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos (ONR).
El sistema, denominado Mystic 2000, es una celda de combustible de alta densidad energética diseñada para operar en entornos extremos, y ya ha demostrado su fiabilidad en dos misiones suborbitales de Blue Origin New Shepard.
Neil Manning, CEO de Cellula Robotics, subrayó que la misión se llevó a cabo completamente sumergida en un perfil que refleja operaciones reales: «Eso es lo que hace que la autonomía sea significativa para los operadores, con el potencial de menos recuperaciones, operaciones más continuas y una mayor eficiencia en alta mar».

Sello de seguridad para operaciones comerciales
En diciembre de 2024, Cellula Robotics obtuvo para el Solus-XR la certificación MASS (Maritime Autonomous Surface Ship) en Canadá, un hito que sigue a la certificación previa del Solus-LR.
El proceso de certificación MASS implica una evaluación rigurosa de los equipos de seguridad, los procedimientos operativos, los sistemas de control y las calificaciones de los operadores.
En el ámbito civil, las utilidades del Solus-XR abarcan desde el análisis minero profundo y la revisión estructural de parques eólicos marinos hasta la inspección de conducciones de gas y la búsqueda de fallos en cascos de naves. Sus cámaras de alta definición y radares acústicos integrados son responsables de elaborar mapas precisos del fondo del mar.
En el ámbito militar, el presupuesto asignado por el Departamento de Defensa de Canadá permite interceptar movimientos de navegación sospechosos, supervisar los tendidos de telecomunicaciones de fibra óptica y patrullar el Ártico canadiense.
El diseño modular del vehículo admite programas de navegación ajenos a la fábrica y conexiones a estaciones de recarga profunda, mientras que su equipamiento permite localizar sumergibles y situar sensores acústicos de detección temprana.
La agenda para la descarbonización
Latam Mobility impulsa el diálogo de los principales actores del sector a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.















