El gobierno de Colombia dio pasos de gran calado en su estrategia de transición energética, orientados a transformar viejos pasivos ambientales en nuevos activos productivos y a descarbonizar uno de los sectores de mayor consumo de combustibles fósiles del país.
Mediante la Resolución 40164 de 2026, el Ministerio de Minas y Energía establece un marco regulatorio innovador para la reconversión de pozos petroleros, mientras que de manera paralela se adelantan pruebas piloto con hidrógeno de bajas emisiones en tractocamiones en condiciones reales de operación.
Ambas iniciativas consolidan el compromiso de Colombia con la Hoja de Ruta del Hidrógeno y la meta de alcanzar una matriz energética más limpia y eficiente.
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De pasivos ambientales a activos estratégicos
El Ministerio de Minas y Energía expidió la Resolución 40164 de 2026, una norma que endurece las reglas para el cierre técnico de pozos petroleros y, al mismo tiempo, abre la puerta a su reaprovechamiento en actividades clave de la transición energética.
La medida permite que infraestructura subutilizada o en desuso pueda ser reconvertida para proyectos de geotermia, producción de hidrógeno blanco y captura de carbono.
De esta forma, Colombia da un giro conceptual de gran relevancia al dejar de considerar estos espacios como un problema del pasado y empezar a tratarlos como una oportunidad real para impulsar nuevas industrias limpias.
La resolución busca garantizar que el abandono de pozos se realice con los más altos estándares de seguridad, protegiendo suelos, aguas y ecosistemas, y estableciendo una nueva categoría de activos estratégicos para la sostenibilidad energética del país.
Esta regulación se enmarca en la Política Nacional de Hidrógeno que avanza el gobierno colombiano, la cual contempla la creación de condiciones normativas, técnicas y económicas para el despliegue de esta fuente de energía en múltiples sectores productivos.

Pruebas piloto en tractocamiones
En paralelo al desarrollo normativo, el Ministerio de Minas y Energía inició en enero de este año pruebas piloto con hidrógeno de bajas emisiones en tractocamiones, una iniciativa que busca evaluar la viabilidad técnica, económica y ambiental del uso de este energético en el transporte de carga pesada.
El proyecto se aplica a dos vehículos de carga pesada mediante la integración de un sistema de hidrógeno producido por electrólisis alcalina o PEM (Membrana de Intercambio de Protones), en condiciones reales de campo.
Las pruebas tienen una duración de 30 días o 100 horas acumuladas de funcionamiento, durante las cuales se recopilan datos de consumo, kilometraje, temperatura ambiente, carga vehicular y comportamiento operativo.

De acuerdo con el Ministerio, se espera una reducción comprobable de al menos 50% en las emisiones de monóxido de carbono, dióxido de carbono e hidrocarburos no quemados, en comparación con la línea base de operación con diésel.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, señaló que “con base en los resultados obtenidos antes y después de la instalación del sistema, evaluaremos variaciones en consumo y emisiones, así como en la eficiencia térmica y estabilidad operativa. La información nos servirá para la formulación de resoluciones, lineamientos y políticas del ministerio, orientadas a promover el uso del hidrógeno como fuente de energía limpia a nivel nacional”.
Las pruebas representan un avance significativo hacia la materialización de la Hoja de Ruta del Hidrógeno en Colombia, que busca posicionar a este energético como un actor estratégico en el futuro sostenible del país. Además, el proyecto incorpora un componente social y fiscal relevante: la disminución del uso de combustibles fósiles podría liberar recursos del Fondo de Estabilización de Combustibles, permitiendo su redirección hacia inversión social y productiva.

Colombia se consolida como referente regional
Con estas dos líneas de acción, Colombia acelera su transición energética y se consolida como uno de los países líderes en América Latina en el desarrollo de la producción, transporte y uso de hidrógeno de bajas emisiones.
La reconversión de antiguos pasivos ambientales en activos estratégicos, sumada a las pruebas en tractocamiones, demuestra la capacidad del país para combinar regulación innovadora con proyectos concretos de descarbonización en sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado.
El gobierno colombiano mantiene su compromiso de alcanzar las metas establecidas en su Política Nacional de Hidrógeno, que prevé una capacidad de producción de 120.000 toneladas de hidrógeno de bajas emisiones para 2030, con miras a escalar hasta 1,8 millones de toneladas en el largo plazo.
Asimismo, se busca instalar al menos 1 GW de capacidad de electrólisis para mediados de la próxima década, creando una nueva industria limpia, generando empleo calificado y reduciendo la huella de carbono del país.
La Resolución 40164 de 2026 y las pruebas piloto con hidrógeno en tractocamiones constituyen, en conjunto, una muestra del enfoque integral que requiere la transformación energética: regulación que habilita nuevos usos, tecnología que demuestra viabilidad y voluntad política para avanzar hacia un futuro con menos emisiones y mayor competitividad.
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